jueves, 16 de diciembre de 2010

Me costó

Me costó encontraros pero aquí estáis.
Os voy a echar de menos porque me habéis enseñado tanto que se me escapa sin querer por los poros.

=)

Marina, Alain, Sachin, Mithe...

Gracias

Feliz navidad!

martes, 14 de diciembre de 2010

Too much information

Estoy a dos días para acabar mi primera fase de esta experiencia extrasensorial ERASMUS y haciendo balance, la frase que más he repetido en estos tres meses es: "too much information".

Que si Alain a las 10 de la mañana me levanta y me empieza a hablar en inglés a toda leche cuando yo lucho por secarme el pelo. "Too much information honey"
Que si Sachin junta ochomil historias de dioses hindús y me pierdo en el minuto 2,"too much information bhai"
Que si Marina me trae cotilleos frescos, contados a toda prisa sin darse tiempo a respirar, "too much information morena"
Que si mis vecinas me vienen con los problemas de electricidad, de agua, de caseros, de ratones..."ay ay ay, too much information, NEEEEE"

Supongo que eso nunca lo diría Julian Assange (Wikileaks), mi querido héroe de cómic hecho realidad cuando le llegaron los primeros documentos secretos del pentágono.

Me le imagino diciendo a su particular matahari "too much information darling". Luego se hubiera echado su pelo, que antes era blanco, extraño e inquietante, hacia atrás. Acto seguido, hubiera caminado bajo su escondite secreto (calculo que vive tras una cascada en algún lugar recóndidito de Nueva Zelanda). Se sentaría en su silla de cuero sintético y abriría un sobre marrón lacado con cera roja.
De él hubiera sacado mi currículum, con un post-it en la esquina donde se podría distinguir con una letra horrible la palabra "BECARIA".

Noto que a veces me voy del tema y pierdo el hilo de lo que decía al principio.
Supongo que es una sensación sin fundamento.

Maybe is too much information

sábado, 11 de diciembre de 2010

La culpa es de los elefantes

Ellos son responsables de su ignoracia.

Las campanas de fin de año no suenan en Grote Mark. ¿De qué os extrañáis? Ni que fuérais elefantes.

Mientras lucho por no atragantarme con unos traskys Sachin me cuenta que los elefantes viven y mueren sin ser conscientes de lo grandes y poderosos que son. Sus inmensas orejas y la incapacidad de mover el cuello hacia atrás para verse el cuerpo les impiden saber que son los mamíferos más grandes del mundo. "Si fueran conscientes de su poder, ellos serían los reyes de la jungla".

Cuando un elefante ve a otro elefante tiene miedo. Pero no el tipo de miedo de los humanos, no no, es una especie vértigo animal. Ahora entiendo por qué se vuelven dóciles. Su ignorancia les hace vulnerables al hombre, y a cualquier otro ser vivo.

Nos cansamos de bailar y nos fuimos a un bar a eso de las 2.
"Marina, Sachín tiene una historia genial sobre elefantes que te va a encantar. Vamos bhai, cuéntasela, cuéntasela"

"Os juro que la culpa no es mía. Fuéron los paquidermos". Me decía cuando el bar cerró a las 6. No hablé, no era mi turno. Sólo estuve atenta a los golpes de Sachín a la mesa, a Marina sujetándole el brazo, a la incompresión y a la compresión. A eso de que la percepción va antes de la concepción. Al miedo y a las canciones que lo anulan. Al luchar por un objetivo cuando no lo tienes. A los ojos que buscan respuestas que saben que nunca conocerán. A sentir. A llorar juntos porque todo es demasiado grande y hay que buscarle un sentido -o no- .

Las campanas no sonaron porque somos elefantes.
Eso sí, yo tengo suerte porque a mí al menos alguien me lo ha contado, y eso me hace más consciente y menos mamífero gigante gris adorable.

martes, 7 de diciembre de 2010

El sombrerero tiene razón

"- Pero es que a mí no me gusta tratar a gente loca
- Oh, eso no lo puedes evitar. Aquí todos estamos locos. Yo estoy loco. Tú estás loca.
- ¿Cómo sabes que yo estoy loca?
- Tienes que estarlo, o no habrías venido aquí"

jueves, 2 de diciembre de 2010

Lo que enseñan los pájaros y la nieve en los coches

Si dejas de volar durante mucho tiempo, por vaguería o por la comodidad de no hacer nada, las alas se te congelan y cuando intentas volar das tumbos, borracho, hasta caer al suelo de algún tejado cercano a Arthur de Greefstraat 6. Allí siempre habrá algún gato merodeando que aprovechará las circustancias luchando por no resvalarse con tanta nieve, y te cazará. Ñam, ñam.
Curiosa lección. Gracias gaviota. Rest in peace now.

La nieve que se acumula en los coches es mejor el lienzo para declarar tu amor. Esta misma base también se utiliza para dibujar penes. Supongo que es una especie de metáfora de la vida que me recibe cada vez que salgo de casa. ¿Qué tocará mañana en el coche aparcado frente al garaje pene o soneto? Habrá que esperar.

No debí decir nunca que la leche caliente me daba asco. Esa bendita leche que ahora me da la vida a -10 grados. La primera vez que la tomé pensé en no decirlo nunca. Es como cuando comí aquella ensalada que echó por tierra mi teoría del odio a la comida verde. Ojo, mis principios son mis principios.

Le he cogido el gusto a jugarme la vida en bici por la nieve. El truco es no girar nunca. Si vas recta todo el rato la nieve no se mete en la rueda y no derrapas. No hay un camino recto de mi casa a la universidad pero...me sale genial.

Hoy me encontré con un ratoncito en la escalera. Cuando acabé de gritar pude avisar a mis vecinas de lo que sucedía, y cuando ellas dejaron de gritar procedimos a la captura del roedor.
Es muy mono. Después de golpearme la cabeza contra el techo por intentar tranquilizar a Karlien y que me saliera un chichón del tamaño de Alabama conseguimos capturarle. Como no queríamos matarlo le llevamos metido en una vaso a un parque.

Ahora el frío lo matará, no yo. Yo no soy una asesina cualquiera. Que la naturaleza actúe como crea oportuno.

Llevo una semana en la biblioteca de la universidad haciendo trabajos y me ha sentado extrañamente bien. Las bibliotecas tienen esa cualidad de promover ataques de risa contenidos -los mejores-. Da igual el idioma que hables y con quién estés. Siempre que haya una biblioteca y la necesidad de estar callados por norma...ahí estará alguien rojísimo aguantado carcajadas.

La casa de Mithe ardió, Sachin me enseñó teorías interesantes sobre el racionalismo alemán, Hanne ya no nos odia y mis vecinos siguen siendo adorables. Leuven, leuven, leuven.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Vivir


Supongo que esto es algo parecido a vivir. Dormirte en un tren, y que al despertarte, durante unos segundos, no sepas dónde estás. Que tu cabeza haga un recorrido rápido de todas las posibilidades hasta acabar hallando la respuesta. Miro por la ventana y resulta, que contra todo pronóstico, desperté en Polonia.

Marina está recostada sobre la ventana y fuerza llueve silencioso. Acabamos de venir del campo de concentración más grande de la historia: Auschwitz.. No me dio tanta impresión como yo creía. Supongo que la culpa la tendrán todas las pelis de la II Guerra Mundial que he visto.

Krakovia me gusta, y me obligo a buscar las diferencias entre oriente y occidente detrás de los escapares del Zara. La calidad de vida aquí es bastante baja, y todo es extremadamente barato.
Hemos conocido a Alex, un francés que viaja sólo en busca de amigos Polacos que conoció en la vendimia. Con él vamos al barrio judío, y es allí dónde encuentro la verdadera Polonia. Un país bajo la presión constante de Rusia y Alemania, que intenta aferrarse a sus tradiciones desde tiempos inmemoriales, no vaya a ser que les invadan (otra vez).

Todo ha ido mejor desde la visita fugaz que hice a España. Cada vez me gusta más hacer planes extraños y dejar que el día te sorprenda. Estoy hasta arriba de trabajos pero se llevan bien si haces “breaks”. Ahora tengo uno, me voy a ver una pelí que nos trae Sachín. Una de risa, hindú. Habrá que ver cómo es su humor.

Los fines de semana se han convertido en el auténtico descanso. Mis vecinos se van y la casa está vacía. El jueves pasado nos prepararon una cena belga y nos los pasamos genial...nos enseñaron que aquí, a los Pokeros se les llaman “Johnys y Marinas”, nos hizo mucha gracia.
Después salimos por Oude Markt, bar a bar, Stella tras Stella, descubriendo que se saben y cantan todas las canciones en inglés sin inventárselas (no como hacemos nosotros).

Cuando volvimos de madrugada nos comimos la tarta de chocolate que compramos para el postre. Todos tirados en la cama de Alain, mientras le enseñaba a pronunciar la “R” con un boli en la boca.
Me desperté a la mañana siguiente mientras él y Piere aporreaban mi puerta al ritmo se Shakira.
Cuando abrí, en pijama, tenían un zumo de naranja y una caja con helado de espéculos en la mano.

Así da gusto levantarse. Aunque se rían de mi pijama de cerditos.
Leuven empieza a ofrecerme el alma de las personas que la habitan. Sus miedos, sus secretos...esto comienza a ser ya “vivir” con todo lo que eso conlleva. Bien, bien.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Mundos paralelos

Que alguien me explique que hago bailando en Hogwarts. Suena friki, pero esque no le encuentro ningún sentido. Es miércoles y este castillo está llenito de gente que no habla mi idioma. Miro a mi alrededor, es igualito igualito a la escena del baile de Harry Potter. Las vidrieras, las columnas de mármol, la bóveda...y yo no pego nada bailando un vals con Alain. Ah, de acuerdo. Ya me voy centrando. Estoy con Alain y cuento los pasos en alto en tres idiomas diferentes: one two three, un, deux, trois, un, dos, tres.

Es bastante tarde y no paro de sudar. El día anterior estaba en otro país, con otra gente, y lo que es peor: probablemente incluso yo era otra. Madre mía que lío. Pero no debo perderme en los pasos -ahora en dutch: een, twee, drie, een twee, drie...Probemos con el tango, mucho más divertido y sensual. Unos saltitos por allí, otros por acá, ¡cuidado que te piso!. Agárrame fuerte chico políglota que si no no sé cómo continuar.

En este mundo paralelo soy más valiente y menos inteligente. Me cuesta levantarme por las mañanas y no sigo un calendario de tareas. En mis ratos libres hago fotos y escribo para un periódico. Me las apaño en un inglés pésimo que me saca de apuros. Aquí es difícil encontrar a gente que te mire a los ojos cuando hablas. Mis plantas se cuidan solas y empiezo a notar un frío que pone mis manos azules.

La navidad está llegando. Resulta que aquí trae los regalos un tal Nicolás, que encima es español y viene cada año repartir regalitos a los niños belgas el 6 de diciembre. Si se portan mal lles azota con un látigo. La historia dice que este santo español vino hasta aquí para repartir año tras año sus ganancias con los niños. Venía en un caballo blanco con un ayudante, que se llenaba la cara de ceniza al bajar por todas las chimeneas para dejar los presentes (este ayudante es el que trabajaba de verdad, no Nicolás que esperaba pacientemente en el tejado).

No me creí que fuera español hasta que escuché la última parte de la historia. Nosotros somos muy de mirar como hacen el trabajo duro los demás sin participar. ¡Y encima se lleva el Nicolás todo el mérito! Este mundo está loco.

Bueno, el paralelo también.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Niebla

No es casualidad que el día de los difuntos haya traído la niebla más densa y blanca que haya visto jamás. Un manto blanco transparente que hacía que esta ciudad fuera mucho más bonita que nunca. Cuando volví de dejar Vane en la estación no pude evitar pararme en cada esquina, en cada rincón, para mirar a través de la niebla, del silencio.

Todavía no había llegado de vuelta a casa, luchando por no perderme entre la niebla cuando escuché algo que se me hace cada vez más familiar: el sonido de las campanas. Paré en medio de la calle y miré a los lados. ¿De dónde sale esa música? La catedral está muy lejos y las de la biblioteca no suenan así. Como tenía tiempo, me dispuse a seguir agudizándo el oído y mi orientación (que casi siempre es nula) .

El sonido de las campanas me condujo hasta la iglesia abandonada. ¿Quién las toca? Pasé por esa misma abadía hace unas semanas y sobre sus ruinas un grupo de bailarimas saltaban de piedra en piedra. La iglesia está siempre vacía, supongo que es demasiado caro rehabilitarla y se pudre poco a poco, y se cae a pedazos de manera lenta pero constante.

Las campanas no paran de sonar entre la niebla, pero el campanario está en muy mal estado, y apenas se sostiene la estructura sobre los cimientos. Cada vez suenan más y fuera yo, desde abajo, sujeto mi bici como si fuera el único elemento que me ata a la tierra. El sonido retumba y es demasiado pronto como para que haya alguien en la calle para preguntarle si es cosa mía o las campanas suenan para todos los humanos.

¿Cómo es posible? ¡La iglesia está abandonada!

Y más fuerte, y más alto, y siempre el mismo ritmo fúnebre. La vibración me hace recordar a Sachin: “EL ohm es mantra que mas vibra. Las vibraciones hacen que entres en otro estado, que tu mente se separe de tu cuerpo. Ya verás, inténtalo, nota el movimiento”.

El sonido de las campanas produce un efecto similar. ¿Se habrá dado cuenta alguien? La vibración te avisa, y la sigues hasta encontrar el lugar sagrado. Ahora que lo pienso...¿no hay sonidos que retumban en todas las religiones?

“No me voy a mover de aquí hasta que cese la música”. Me digo a mi misma mientra me apoyo en la pared, moviéndome entre la indignación y el asombro. Y el ritmo se atenúa. No pude calcular el tiempo pero las campanas de la iglesía vacía dejaron de replicar poco a poco, como si se estuvieran muriendo.

La niebla se está levantado mientras escribo. Las campanas dejaron de sonar. De casualidad encuentro un poema de José Asunción Silva que dice así:



La luz vaga... opaco el día,
la llovizna cae y moja
con sus hilos penetrantes la ciudad desierta y fría.
Por el aire tenebroso ignorada mano arroja
un oscuro velo opaco de letal melancolía,
y no hay nadie que, en lo íntimo, no se aquiete y se recoja
al mirar las nieblas grises de la atmósfera sombría,
y al oír en las alturas
melancólicas y oscuras
los acentos dejativos
y tristísimos e inciertos
con que suenan las campanas
¡las campanas plañideras que les hablan a los vivos
de los muertos!
¡Y hay algo angustioso e incierto
que mezcla a ese sonido su sonido,
e inarmónico vibra en el concierto
que alzan los bronces al tocar a muerto,
por todos los que han sido!

miércoles, 27 de octubre de 2010

Música

Bach, un compositor muy famoso del que yo no tenía la más remota idea, era un tipo fascinante. Jugaba con la música y las imágenes que nos proporcionan las notas. Por ejemplo, cuando quería contar una historia bíblica cada personaje tenía un sonido asignado. Así, a Judas le correspondían notas agudas y movedizas que insinuaban el movimiento de una serpiente para que quedara clara su maldad. Todo este tipo de composiciones tenían multitud de simbologías que aún están por descifrar

Nuestras notas musicales son DO-RE-MI-FA-SOL-LA-SI-DO ¿no? Pues en Alemania, la patria del autor, las nombran con el abecedario “A-B-C-D-E-F-G-H”. Nuestro amigo Bach siempre colaba en sus obras su nombre, juntando cada nota con su correspondiente letra en el abecedario “B-A-C-H”. ¡Qué tío!

¿Y qué narices hago hablando de Bach? Pues porque aquí oigo música por todas partes y es una maravilla. También no puedo obviar las influencias de mi vecino Alain y de que anoche me hizo un concierto en honor a Bach. Moviéndose un montón mientras tocaba el piano. Como lo hace la gente que siente la música de verdad (se me hace inevitable acordarme de otros pianistas geniales como Tamara, Óscar, Diego, Lauretha...).

El jueves pasado también se llenó de música. ¿Os habéis preguntado alguna vez quién toca las campanas de las iglesias? Pues Nacho y yo encontramos la respuesta en la torre más alta de Leuven mientras un anciano tocaba el carrillón que llenaba de sonido a toda la ciudad sin que nadie se preguntara de dónde venían las canciones. Todos suponen que ese sonido es algo inherente a la ciudad . Y no, hay “alguien” detrás de la música. Siempre..

Una vez me pregunté quién era el inventor de la música. ¿De dónde salieron las primeras notas? ¿Por qué marcamos el ritmo instintivamente? Son cuestiones que siempre me han aturdido. Zow me dio la respuesta, que como siempre, era la más evidente. “La música la inventaron los pájaros”, me escribió una vez (no sé si se acordará).

Aquí hay gaviotas, cuervos, urracas, loros, gallos... y también estoy yo que soy otro pajarraco más que no sabe hacia dónde aletear. ¿Ellos son los que pusieron la música aquí? Habrá que preguntárselo.

Supongo que la primer canción surgió imitando el sonido de las aves. Y así le siguieron miles de composiciones cada vez más elaboradas. Lo único que nos diferencia de los animales es que nosotros tenemos un lenguaje más complejo. Creo que este también es el gran salto que dimos con la música, le pusimos letra, quisimos ponerle voz humana a lo que nos querían decir los pájaros.

viernes, 15 de octubre de 2010

Puntos de vista

La riqueza intelectual es la variedad de puntos de vista. Y me quedo tan ancha al afirmar algo de una manera tan rotunda. Debe ser que hoy me levanté con el ego subido.

Alain posee desde su nacimiento cuatro puntos de vista diferentes:

Primero, el de su padre, un inmigrante italiano traductor de un periódico. Sufre la crisis desde hace un año, cuando se quedó en paro.

Su madre, francesa, es columnista del periódico donde trabajaba su marido. Ella mantiene su puesto laboral pero ya no hace falta que nadie le traduzca porque cada vez es más habitual que la gente lea únicamente en ingles o francés.

El tercer punto de vista es su lugar de nacimiento: Bruselas, en el corazón de un conflicto lingüístico notable y que Alain vive de cerca y que le dio su última visión de la vida: él fue a un colegio de habla flamenca y en la ciudad no se habla otra cosa que francés.

Alguien que nace bajo esas circunstancias ya tiene una visión del mundo bastante más rica que los demás mortales. Si encima le añades que estudia medicina y que es pianista...apaga y vámonos.
Tengo mucha suerte de haberle conocido. Ayer estuvimos hablando hasta las tantas de la madrugada. Él está contento por tener una latina en casa y yo por fin tengo a alguien que me hable las 24 horas del día en inglés.

Su padre le educó a la manera italiana: mimos, sentimentalismos, contacto físico, sentimientos extremos...y a Alain le cuesta tener alguien aquí que le entienda. Los flamencos guardan por norma general las distancias. Les cuesta bastante relacionarse con extranjeros, pero sólo al principio. Vamos, que les parece durísimo eso de “romper el hielo”.

Mi vecino me contó la historia de Bélgica en un par de horas. No quiero aburriros pero el conflicto de este país se resume en lo de siempre,la eterna lucha de clases y la primacía de unas sobre las otras. Antes de la Revolución Industrial los flamencos eran la clase obrera y los franceses los burguesitos adinerados. La revolución cambió las tornas. Ahora los flamencos son los nuevos ricos y en la actualidad se vive mucho mejor en Flanders que en Valonia (la zona francófona).

Los que estaban oprimidos hace siglos, son los mismos que en la actualidad se cierran en banda y el nacionalismo extremo se siente de una manera notable. No quieren que los francófonos vuelvan a tomar las riendas de sus vidas. No entienden porqué el Francés es una de las lenguas oficiales de la UE y el Dutch no. Ante este panorama la reacción es simple: xenofobia, especialmente con los Franceses y los Españoles (sí amigos, nosotros también les invadimos en su día con nuestros míticos “tercios de flandes”).

También es fundamental el conflicto centro-periferia. Aquí, al contrario que en Europa, la periferia es la zona de las gente pudiente. Masías, castillos, mansiones de lujo...rodean las grandes ciudades como Bruselas, Gante, Brujas o Amberes. Sin embargo, en el centro se concentra la inmigración y la clase media baja. Son los que no tienen dinero para tener calidad de vida. Un punto de vista totalmente diferente al que tenemos nosotros: para ellos una buena vida es pasar la mayor parte de su tiempo en el campo.

Para muestra un botón: todos los españoles que conozco están de alquiler, como yo. Los propietarios de sus pisos viven en el extraradio. Los caseros cuentan con la totalidad del edificio en propiedad y viven de esos ingresos. De media cada edificio tiene unos 8 estudios. Cada estudio cuesta cerca de 450 euros. Haced cuentas de lo que gana una familia media flamenca al mes: alrededor de 3500 euros.

Vais a odiarme por el post de hoy. Si habéis acabado de leerlo os merecéis un premio. Ya pensaré cúal.

Besos políglotas

domingo, 10 de octubre de 2010

Fronteras

Llevo 22 años engañada. No quiero pecar de perroflauta fácil diciendo que no existen las fronteras pero es una verdad como una casa. Lo pensé cuando estábamos en el ferry que cruzaba el estrecho de gibraltar mientras que Diego y Nacho fingían ser los protagonistas de titanic.

Hoy estuve en dos países diferentes y volví a tener esa sensación. De Knokke, el último pueblo al norte de Bélgica fuimos a la primera región de Holanda limítrofe con este país. Knokke está lleno de pijos con sus hijos vestidos de Ralph Lauren tomando al sol mientras que juegan con la arena blanca de un mar extrañamente gris. Madre mía, cuantos colores estoy poniendo en una misma frase.

El mar del norte no está tan frío como yo imaginaba. Eso sí, de mejillones va sobrado. Estos moluscos acampan a sus anchas por la zona, que se llena en los días de sol -como hoy- de jóvenes recogiéndolos.

Fuimos 23 personas a una excursión que propusimos Marina y yo hace una semana, y que ha acabado siendo una salida de esas de cuento.

Alquilamos unas bicicletas y tras atravesar una reserva natural de aves pedaleamos durante horas hasta cambiar de país. El grupo era de los más pintoresco, y aunque sobresalía el acento español por encima de los otros los turcos, las checas, las polacas y las italianas se dejaban oir.

Y delante de nosotros lo que yo llamaría "La tierra media", porque nunca he estado en un sitio que se pareciera tanto a Bolsón Cerrado (momento friki). Caballos, vacas, ovejas, pájaros...mirándonos como pasábamos a toda velocidad con nuestra bicicletas, tarareando canciones desconocidas para la mayoría de ellos.

Esteban nos guía. Es un chico de nuestra edad, belga, que le encanta organizar este tipo de salidas. Con él lleva una bandera de Bélgica llena de firmas con la gente que se cruza en su camino. Entra a Holanda gritando "Vamos a conquistar Holandaaa". Me entero que cambio de país porque me llega un mensaje al móvil. Un puñetero sms me indica que he el estado es diferente. La tierra es la misma, somos los mismos, pero ahora un mensaje nuevo llena mi bandeja de entrada. Si esto es una frontera que baje Dios y lo vea porque yo no me lo creo.

Esto es de coña. En el campanario de una ciudad sacada de la imaginación de algún escritor victoriano suena "Dancing Queen", de ABBA. Os juro que las campanas tocan esa canción. Luego siguen con la BSO de Mary Poppins. Supongo que eso es Holanda, en Bélgica no pasa, es España menos. Estoy convencida de que si yo pusiera las fronteras tendría más sentido una línea divisoria en esa abadía, mientras las campanas replican al ritmo de pop.

Mierda, ya tengo un momento inolvidable y ñoño.

Cuando nos volvíamos por la tierra media ( pensaba que Gandalf me va a decir su mítico: "no puedes pasar", en cualquier momento") iba yo tan tranquila con mi bici cuando empecé a oir un canto rarísimo. Mi paranoia fue en aumento hasta que descubrí que era el turco cantando en árbe una canción tradicional. Iba justo detrás de mi y delante los caballos miraban a los ciclistas.

Acabó su serenata y sin bajarme de la bici le dije que por favor siguiera un poco más.

"¿What does it mean Uigar?" le pregunté mientras mordía el últrimo trozo de una onza de chocolate buenísima. "Its a song about love..." Se quedó cayado un segundo y luego prosiguió "...like all the songs".

sábado, 9 de octubre de 2010

Bicicletas



Las bicicletas están vivas entre las piernas de cualquiera. No me gusta que las roben porque con ellas se llevan una parte vital de tu existencia -al menos en esta bella ciudad-. Existen de todos los colores y formas. También de diversos sabores. Las que tienen las ruedas pintadas son de origen sospechoso, las azules y blancas de la universidad y las rayadas, que son mis favoritas.


Marina no sabe montar en bici. Cuando me lo dijo me dio mucha pena. No pude evitar recordar como en las películas -en plan flashes- lo bien que me lo he pasado de pequeña montando en bici. A mí me enseñó mi padre -como a casi todos- y me cogía desde atrás mientras yo le gritaba con los ojos muy abiertos que por favor no me soltara.


Ahora estoy aguantando el equilibrio y no puedo dejar de reir. "No me sueltes, no me sueltes", pero es Marina la que me grita ahora y yo la contesto desde atrás, también gritando: "No te suelto, te digo que no te suelto".


Es más difícil de lo que parece. No tienes confianza en algo que no controlas. Marina se balancea de un lado a otro y chilla riéndose nerviosa, porque piensa que se va a caer constantemente. Después de una hora decidí que lo mejor sería tener un poco de ayuda, de esa mágica.

Fuimos a mi sitio favorito de Leuven, con una energía especial, y fue allí donde mientras cantábamos: "seré más raudo que un río bravo, tendré la fuerza de un gran tifón..." la solté.


No avisé, porque mi padre tampoco me avisaba a mí. La vida no te advierte, te sorprende.


Ahora ella tendrá un recuerdo maravilloso del lugar de película donde aprendió a montar en bici. Y yo formaré parte de él. Es un honor enorme. Hace unos meses participé en otra clase de bicicleta con mi amiga Bea, ella se lanzaba como un kamikace cuesta abajo sin pedalear. ¡Qué valor tuvo!


Mañana nos vamos a la playa con un grupo de gente que no conozco. La excursión tiene buena pinta y lo de aprender a montar en bici vino al hilo de esta salida. Resulta que vamos a ir de Knokke(Bélgica) hasta Holanda y cambiaremos de país pedaleando.
No hay ninguna nube en el cielo y eso me alegra muchísimo.




jueves, 7 de octubre de 2010

Dutch

En el supermercado aprendí que "dank u well" quiere decir "muchas gracias". Leyendo buzones di por hecho que "ja" y "neen" significan "sí" y "no". La primera vez que fui al gimnasio mi monitora de aerobic (oh dios mío, que tiemble Madonna) nos dio una hora de indicaciones en dutch y entre el desconocimiento y mi dislexia no entendía ni derecha, ni izquierda, ni pierna, ni brazo, ni nada. El resultado fue chocarme con mucha gente en cada paso al ritmo de bacalo del malo.

Me he apuntado a un curso para aprenderlo. Son ocho horas semanales de este idioma al que temo por su sonoridad extremadamente ruda. Empiezo el lunes.

Resulta que esta lengua sólo se habla en dos zonas del mundo. Una es Bélgica y sus alrededores (obviamente). La sorpresa que me he llevado ha sido máxima cuando la wikipedia me ha enseñado que es una de las lenguas más habladas en Sudáfrica (véase el colonialismo belga). Pues nada, en un año podré irme a sudáfrica sin problemas y parlotear con los nativos sobre el mundial.

En principio quería aprender francés pero se me va del presupuesto. Cuesta unos 200 eurillos. El gobierno, para fomentar el dutch, imparte estos cursillos gratis para extranjeros. No son listos ni na'. ¿Así quién se va a apuntar a francés?

Pues la verdad es que mucha gente, pero yo estoy tan contenta con mi elección.

Hoy me apunté a un proyecto que se llama "lenguas encadenadas". Tu enseñas tu idioma a un extranjero, y él te imparte el suyo. Todo de manera gratuita, el fin es sólo el intercambio de conocimiento en tiempos de crisis, cuando incluso aprender te cuesta dinero. Las clases se dan en la cafetería del PANGAEA, cada uno hablando en el idioma del otro mientras te tomas un café gratis.

Llevo unos días comiendo en el ALMA y aún sigo viva con sus menús de 2.60 extrañamente ricos y nutritivos. Apenas puedo mover los brazos por la paliza que nos metimos ayer en el gimnasio, haciendo Body power (¿os he mencionado ya que la mayoría de las actividades extraescolares corren a cargo de la facultad?).

El otro día fui al supermercado y había decenas de personas haciendo cola. Me asusté muchísimo porque no era normal tal afluencia de gente. Todos llevaban lo mismo en la mano: una caja gigante llena de recipientes de colores.

Resulta que aquel día llegó lo que parece ser el primer cargamento de vitaminas para los lovaineses. No sé si el invierno va a ser mortal o si simplemente son unos hipocondríacos pero la gente se gastaba de media unos 40 euros, llevándose alrededor de 25 cajitas de colorines, cada una con el nombre de la vitamina y las instrucciones de uso.

Me dio tanto miedo que no compré nada. Aquí a las duras y a las maduras. Ya descubriré con el paso del tiempo si todos son unos locos o yo soy muy poco precavida.

Me muero de ganas por conocer gente. Voy a hacer un esfuerzo máximo por buscar personas que valgan la pena. La mayoría de los españoles se pasan los días emborrachándose y robando bicis. También tengo que decir que he conocido a algunos que tienen más aspiraciones en su Erasmus, y son con los que tengo más relación. De hecho, estamos planeando una escapada a Croacia y este finde nos vamos al mar del norte.

La verdad es que todo en la vida viene sólo. Lo único que necesito es tiempo. O como dirían acá: "tijd".

lunes, 4 de octubre de 2010

Fruta

"Alcánzame la fruta que yo no llego. Ni de puntillas. Sólo soy capaz de ver la parte posterior de las manzanas que cuelgan muy juntitas las unas de las otras. No soy lo suficientemente alta, ni lo suficientemente hábil como para hacerlo sin ti."


Ya hablé de las desventajas de vivir al lado del jardín botánico (arañas, mosquitos, abejas...) pero lo mejor lo descubrí ayer. En la parte de atrás del jardín hay un recoveco, con una puerta metálica que desemboca en una huerta llena de árboles frutales cargaditos de regalos.

Hay manzanas de todo tipo que brillan bajo el sol perezoso. Peras, moras, calabacines...y todo es mío y nuestro. Que nadie os engañe que lo que hago no es robar, que la fruta y lo que sale de la tierra no tiene propiedad y ese bendito jardín es público. ¿Acaso echo a los insectos de mi casa que vienen de allí después de nutrirse con el néctar de sus plantas? Pues no. Osea, que si esto es una simbiosis que cada uno cumpla su parte del trato.

¿Cuándo es la temporada de la fresa o de los melocotones? Seguro que mis padres lo saben. Les preguntaré.

"Bélgica guarda muchos secretos que te enseñará gustosamente sólo si tú le muestras los tuyos". Fue una frase muy poética en una charla sobre la historia de Leuven que a priori no entendí. Ahora sí.

Existe un lugar no muy alejado de Arhur De Greefstraat - mi calle- que es uno de los sitios que más me han impactado en la vida. No sale en los mapas, nadie me habló de él nunca, parece que no tiene historia y que cayó allí por casualidad. Es como uno de esos sitios que se describen en los libros fantásticos, una puerta a otro mundo o a otro tiempo.

Aparentemente es un mini bosque en medio de una urbanización de casitas. Aparentemente. Si te das cuentra, tras los matorrales hay piedras talladas que simbolizan el via crucis. Al investigar descubres estatuas de Jesucristo crucificado tapadas por la vegetación. Sólo se le ven las piernas colgando de la cruz. Estremece. Nunca hay nadie y sólo se oye el sonido de las castañas al caer de los árboles.

En una de mis visitas a este lugar mágico encontré a una mujer sentada que miraba a una virgen de piedra entre las rocas y los árboles. Abrazaba a un bebé y se mecía hacia delante y hacia atrás. Le cantaba una canción de cuna en duch mientras le amamantaba. Pura energía. Cuando estoy allí no existe el tiempo ni el espacio.

Dejando a un lado lo místico os diré que aquí los profesores tienen tras su atril un lavabo en medio de clase. Sí, habéis leído bien. Para asearse, con papel higiénico y todo.
Cada vez que estoy en clase miro desde lo alto -porque las clases son enorme e inclinadas, como en las películas- y pienso que en cualquier momento el maestro va a abandonar su explicación y se va a lavar los dientes mientras todos le observamos en silencio.

Hoy es lunes, eso significa que esta noche hay jazz en directo en el gato azul y que empiezo a ir a gimnasio con mis compañeros de clase. Acabo de ser consciente de que es octubre y no estoy en España.

sábado, 2 de octubre de 2010

Luna

Todas las noches hay luna llena. No sé si es bueno o si es malo, pero no me podéis negar que mínimo es curiosísimo.

También es llamativa la manera de bailar de cada persona según su nacionalidad. Eso de que los latinos son la mayor potencia de baile y desenfreno es la mayor mentira que se ha dicho nunca.

¿Alguien ha visto a un grupo de indúes veinteañeros bailando la banda sonora de Slumdog Millionarie en una macrofoiesta? Os digo que es uno de los espectáculos más maravillosos que he visto nunca. Bailan como si el alma se les quisiera escapar por todas las extremidades. Tuve la valentía de probar una de sus coreografías. Aguanté estoicamente 30 segundos. Mi primera International Party me dejó huella para siempre.

Una marca en mi brazo, producida por un nórdico de metro ochenta, puesto de todo, que le pareció muy divertido apagar su cigarro en mi antebrazo. ¿Las quemaduras de 3º grado dejan cicatriz?

No contestéis, no quiero saberlo.

Nacho vino y parece que siempre estuvo aquí. El destino le hizo comerse dos huelgas y no pudo volver a España. Lo que iba a ser una visita de cuatro días se ha convertido en unas vacaciones de 11. Pasa por un Erasmus en todas partes. De hecho forma parte de la "hermandad" a la que pertenezo: PANGEA. Es como en las películas, y los miembros llevan una camiseta con el logo y una tacita con café. Se paran a charlar contigo. La diferencia con la televisión es que los miembros no son animadoras rubias ni jugadores de rugby.

Está por ejemplo Buda, un índú muy salao o Alí, un Pakistaní que trabaja conmigo en el periódico. No son cheerleaders, molan más.

Eso me recuerda que no os conté lo del perioódico. Resulta que soy fotógrafa de THE VOICE, una publicación mensual de ámbito local. El otro día tuve que ir a una reunión para conocer a todos los componentes y fue como estar en la ONU. Nos presentamos uno por uno y me dieron ganas de poner en la mesa un cartel con mi nombre y mi país.

En mi azotea cabe más gente de la que pude imaginar. Pasamos dos días viviendo cuatro personas: Nacho, P. y J. Nos lo pasamos tan bien que algunos acabaron durmiendo en un colchón sacado de la basura. También se tuvieron que secar con trapos de cocina después de la ducha, pero eso es otra historia.

Ayer dejó de llover a la hora de comer y salió el sol. Cuando veo el cielo despejado unos minutos aprovecho al máximo porque pienso: "Serly, esta puede puede ser la última oportunidad que tengas para hacer la fotosíntesis en mucho tiempo". Por ello, comimos en mi terraza- que no es una terraza si no el techo de mi vecina de abajo, espero que atribuya el ruido que hago al saltar a un gato obeso.

Tengo una planta que da pimientos. Los jueves hay mercado de flores y como salí tarde de clase ya estaba cerrado (quería adornar mi ventana). Como seguía teniendo el antojo visité una floristería (hay por todas partes) y elegí la planta más rara y barata que tuvieran. La sorpresa fue que al tomar la que me pareció más "especial" el señor florero-me encanta este apelativo- me dijo que era Red Pepper, y que tuviera cuidado, pues es muy picante.

Tengo una úlcera en el estómago. Espero que los pimientos den flores en algún momento de sus vidas. Si no no sé que utilidad darle.

Hay un elefante gigante en la casa de los vecinos. No me he drogado. Debe ser el cumpleaños de algún retoño neerlandés y le han preparado una súper fiesta con un castillo hinchable con forma de paquidermo.

Nacho siempre me dice que no conoce a nadie cuya vida corra tanto peligro como la mía. El caso es que acabé en lo que se supone que era un sitio para mandar dinero, pero en realidad era una tienda árabe llena de negratas gritándome cosas en idiomas desconocidos y pidiéndome que les diera pasta.

¿Cómo llego a este punto? Hay una explicación lógica: tenía que ingresar a mi casero el alquiler de este mes. La cosa acabó en una espantada por mi parte echando a correr en busca de mi Lenin para volver a casa y comer tortilla de patatas.

Leuven tiene muchos secretos. Otro día os cuento alguno.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Fortuna

En Lovaina hay 30 días de sol en todo el año. Yo he gastado ya dos. Hoy me desperté deseando que estuviera nublado y guardarme el sol para el futuro. Parece que algún Dios del mar del Norte me escuchó y el cielo se encapotó.

Siempre me he considerado una persona afortunada. En todos los aspectos de mi vida me ha sonreído la suerte. En mi camino se cruzaron personas maravillosas que me acompañan siempre vaya a donde vaya. Estudio lo que quiero y hago buenamente lo que me apetece. Soy feliz, supongo que esa es la máxima fortuna.

Por eso me enganché a esta suerte que tengo cuando me encontré sola en el número 22 de Naamestraad. Habíamos quedado hacía ya 10 minutos y no aparecía nadie. No tenía sus números de teléfono y me contenté con mi fortuna Pregunté a dos chicas Pakistaníes si era por allí cerca la reunión de Social Science (mi carrera aquí). No tenían ni idea pero me ofrecieron ir con ellas a su fiesta. Encantadoras

Otras dos muchachas oyeron mi conversación y se acercaron, ellas iban a mi fiesta. Eran catalanas y periodistas. Me apee a su espalda y fuimos rumbo a la calle de al lado, al Blaue kater, un garito de Jazz. Su símbolo: un gato azul que me dio muy buen rollo.

Siempre me llamó la atención la palabra azul en inglés y sus connotaciones. Un día, un buen amigo me contó que la famosa canción: “El gato que está triste y azul…”, era una mala traducción de una inglesa que decía sólo: “the cat feels blue”. La original no quería decir que el gato fuera medio pitufo, sino que simplemente sentía melancolía.

Luego está el blues, estilo al que le tengo una particular simpatía. Tokio blues, uno de mis libros favoritos, Habana Blues, que tiene un banda sonora lindísima, Daiquiri Blues, que suena mientras escribo y está delicioso y el blues de Lisa Simpson:“…soy la niña más triste de cuarto e EGB”.

Total, que allí estaba yo, en el Gato azul brindando con dos desconocidas la primera cerveza de mi vida. Al ratito llegaron sus amigos, otros seis, y me perdí entre el catalán y el duch. Una hora después pude ver a mis compañeras con cara de perdidas, que se habían equivocado de fiesta, y las mesas cada vez se llenaban de más estudiantes, cada uno con su historia.

Cada facultad tiene un bar donde las copas les salen más baratas. Cuando el Gato azul se vació fuimos a la parte de atrás de Oude Markt que es pura energía explotando hacia todas las direcciones. Allí aprendí que sólo necesitas una silla vacía para disfrutar.

Nadie pone caras raras, todos somos extranjeros que llegaron aquí por casualidad. Todos queremos hablar, reir, discutir… En definitiva: buscar una vida en Leuven. Me abstraigo y echo un vistazo a los cientos de personas que se sientan a mi alrededor. Somos tan tremendamente parecidos que asusta, debajo de la piel claro.

Acabé pidiendo al Dj de un pub conocido por todos los españoles como “El Antro” una de Lady Gaga. Primero pinchó a Carlos Baute y me reí en alto al grito de “suavemente” con mil acentos. Por cierto, estábamos a miércoles. “Aquí se salen los lunes, martes, miércoles y jueves, porque los fines de semana todo el mundo vuelve a casa” me explicó Marina gritándome al oído mientras sonaba el Waka Waka.
Casi no sobrevivo a la siguiente discoteca. Esta última con vaho y láseres que curaban dioptrías e hipermetropías. Mucho calor, música tecno y un finlandés vestido con su traje típico bailándome el agua. Demasiado para mi primer día de fiesta. Éste pez se volvió a casa.

Las carreteras de Lovaina de madrugada son perfectas. Vacías, oscuras, sólo algún ciclista tan perdido como yo y una luna llena inmensa que alumbra la ciudad sin farolas. Iba tan rápido con Lenin que me pasé de calle y me reí yo sola. Creo que podré acostumbrarme.

Visité el jardín botánico esta mañana y me llamó mucho la atención lo repleto que estaba de mujeres mayores valonas. Lo extraño es que eran todas iguales. Como réplicas de una viejecita primigenia, con el pelo cano, gafas color oro, ropa que huele a naftalina que te ofrece té después de arrancar las malas hierbas de su jardín.
Dejé de con
tarlas cuando alzanzaron la treintena. Todas hablaban bajito y comentaban en un francés exagerado el color de cada petunia.

Volví a casa. Llueve a cántaros y esta noche me espera lo que parece ser la fiesta mítica que sale en las noticias cuando hablan de jóvenes extasiados en una rave. Será en ALMA, que no es una secta si no una serie de restaurantes para universitarios con menús a 2.50. Una maravilla vamos, la pena es que la comida tiene tan mal aspecto que al lado de cada plato ponen un dibujo explicativo de qué clase de carne es. Ayer creo que comí cerdo porque en la foto que estaba cerca de mi plato aparecía Porky guiñándome el ojo.

Quitarán todas las mesas y lo dejarán vacío para que entren miles de estudiantes internacionales. Lo único que sé a ciencia cierta es que hoy Lovaina conocerá mi chubasquero rosa chicle. Será esta ciudad la que tendrá que acostumbrase a mí después de todo.

23/9/2010

jueves, 23 de septiembre de 2010

Insectos

Vivo a 5 minutos del jardín botánico. Todavía no lo he visitado, pero casi. ¿Cómo se puede visitar algo un poco? Esta noche sus habitantes me comieron viva. Me juré a mí misma comprar un espray anti bichos y no lo hice. En lugar de eso pasé la mañana en colas y colas de gente multicolor para registrarme en la universidad. “Supongo que serán mosquitos”, me dije, pero tengo una picadura del tamaño de una moneda de 10 céntimos en el cuello

“Espero que no hayas sido tú”, digo acobardada mientras observo la araña- o ella me observa a mí- que espera su destino en la ventana. Su tamaño me pone algo nerviosa. No suelo pelearme con algo que pesa más que yo amarillo y negro.

Hoy fue el día para los extranjeros en la facultad. Por fin encontré a las compañeras de España que conocí en Madrid. Me salvaron la vida, andaba ya cabizbaja porque todo el mundo va en grupitos por nacionalidades (supongo que eso acabará con el inicio de las clases) y me sentía un poco Nerd.

La diferencia entre la burocracia de las universidades belgas y la española son las colas. Nadie está enfadado, porque a pesar de poder hacer vida en ellas (incluso hay matrimonios que se han casado en fila) todo el mundo está contento. ¿Por qué? La respuesta es interesante: te amenizan la espera dándote comida, refrescos y café. Pensaba que era algo exclusivo de mi universidad pero resulta que no, que lo hacen hasta en los bancos mientras esperas a hacerte una cuenta.
Hay otro pequeño matiz. En lugar de esperar en una oficina diáfana las gestiones del papele lo haces en un espacio que puede -y debe- ser una catedral del s.XV. Y mientras observas la vidrieras te piden que firmes aquí y allá, y la voz de la funcionaria resuena con eco, eco, eco, y revota en el altar mayor y tú –en este caso yo, con el café regalado enfriándose en la mano, asientes y sonríes.

Un indú que parecía un perroflauta cualquiera me preguntó que si creía en la vida eterna al ver el Ankh que cuelga de mi cuello. Yo afirmé y le dije “y hago reiki”. La verdad ahora lo veo desde fuera y no puedo evitar reírme en alto. “Hola, soy Serly, de España, creo en la vida eterna y hago reiki”. El hombre (tendría ya unos trentaitantos) le pareció algo tan normal que me pidió por favor que le pusiera las manos en la cabeza, y yo en plan: “¿Aquí y ahora? ¿no es un poco pronto? Apenas te conozco…Samsalah (me estoy inventando el nombre porque era muy raro)”.
Mi Orientation Day tuvo una una hora en mi facultad que acabó con dos conclusiones:

Una: Los flamencos fueron los arios de Bélgica en el momento de la invasión alemana en la IIGM. Hitler estaba contentísimo con ellos y su pureza racial .

Dos: Leuven es un Tupperware (sí, y el coloquio hacía esta analogía más evidente poniendo de fondo de pantalla un gran tupperware). Los fines de semana los belgas se van de Lovaina a sus respectivas casas (la mayoría vienen a estudiar) y cuando regresan el lunes vuelven con un tupper lleno de comidita de mamá. Dice el profesor (muy majo y con un inglés asequible) que los viernes la calle que lleva a la estación es una procesión de jóvenes cargados con ropa sucia y tupperwares vacíos. Que bonito.

La araña me sigue mirando desde su tela. Se está preguntando si vendrá o no conmigo esta noche a mi primera fiesta internacional. Si se pone pesada lo hago, ella cuela como estudiante internacional. Es exótica. Creo que voy a coger el palo de las escaleras, voy a atarle un trapo y voy a entablar una lucha a vida a muerte con ella.

Si sobrevivo iré esta noche a probar la cerveza belga (oh dios, que no se me note que me da asco la cerveza o acabaré en un guetto). Si no…recordadme siempre así: mirando los tejados de esta ciudad perdida en el tiempo y atestada de jóvenes.

22/09/10

Acostúmbrate

Es así de simple. Llora, asúmelo. Ríe, disfrútalo. Quiere, quiere hasta morir del querer. Déjate llevar por el fluir de la vida y lucha por lo que crees injusto. Acostúmbrate y pelea cuando lo hayas asumido.

Por suerte no me sonó el aparato dental en el detector de metales del aeropuerto. Soy de esa clase de chicas, ya sabéis, de las que suenan. He pronunciado mil veces Leuven y cada vez me sale de una forma. Escucho con cuidado como lo dice cada persona y no entiendo los matices. Mi boca menos, que va por libre y no consigo controlar aún la lengua entre los hierros
.
Un nigeriano en el autobús de ida sin vuelta me contó que odiaba a los moros. Luego me describió su negocio –compra de coches en Europa para luego a venderlos inflados a África-. Los chinos eran otra historia: “nos están invadiendo”. Lo que más me desconcertó no fue que esto saliera de la boca de un negro zaíno, sino el final de la conversación: “bueno, no hay de qué preocuparse si el fin del mundo llegará en el 2012”. No supe que cara poner. Luego resultó que era de Azuqueca de Henares y habíamos visto a la vez el concierto de Pereza del pasado Sábado. “Take care”, me dijo al despedirse. “Good luck”, respondí aún desconcertada.

He aprendido a diferenciar los Belgas de los Flamencos. Es sencillo. Los de habla neerlandesa son los que no se parecen a Tintin y me dan miedo. Facilísimo.

En la estación de tren de Bruselas el señor que vendía los tickets me gritó cuando me iba que mi inglés era muy bueno. No le creí. Me lo dijo en español. Europa es esquizofrénica.

En Leuven no hay farolas. Me acabo de dar cuenta mientras escribo a oscuras. Tengo un ventanal enorme y mi casita es como la de mis sueños. Lo primero que hice cuando llegué fue salir a sentarme al tejado –vivo en una especie de azotea-.

Alain vino a recogerme a la estación de tren de Leuven. La primera visión que tengo de esta a la que llamaré ahora “mi segunda casa” es un saxofonista en una plaza inspirada en un cuento de los hermanos Grimm. Tocaba esa canción que dice:“bésame, bésame mucho”. Pasó un ángel.

¿Y quién es Alain by the way? Lo primero que me quedó claro de él era su homosexualidad. Debe ser que pensaba que estaba ligando con él de alguna extraña forma belga que desconozco y de repente me soltó “I’m gay”. Luego comentó su procedencia, mezcla de franceses e italianos. Nos reímos un ratito porque con él venía Cloe, una compañera suya de medicina. Lo abrió por el capítulo de enfermedades venéreas. Con fotos. Fue asqueroso y divertido. Luego apareció Harry Potter.

O al menos su biblioteca. De repente Alain para el coche y señala un palacio –no sé describirlo de otra manera- y me dice que es la biblioteca, y que es mucho mejor que la de Hogwarts. “Alain, me has ganado macho”, pieso mientras miro frenéticamente por las ventanas del coche. Mi primer vecino.

El vehículo oficial en Leuven es la bici. Llevo un día aquí y ya tengo una. Tengo prioridades: alquilé la bici por un año y compré chocolate, gofres, y nocilla belga. Me voy del tema. La bici es roja. Se llama Lenin. En Madrid tengo una negra cuyo apelativo cariñoso es Obama. A veces soy muy simple, qué se le va a hacer.

El supermercado de al lado de mi casa está construido en un antiguo castillo. Sí, todo es mágico. Aunque sea una especie de LIDL y eso le pueda quitar algo de Glamour. En la calle de enfrente hay una gran pradera verde con porterías de futbol. Me gusta. Es como vivir en un cuento sacado de contexto.

Colgué todas vuestras fotos por mi salón. Tengo mucha suerte.

21/09/10