sábado, 2 de octubre de 2010

Luna

Todas las noches hay luna llena. No sé si es bueno o si es malo, pero no me podéis negar que mínimo es curiosísimo.

También es llamativa la manera de bailar de cada persona según su nacionalidad. Eso de que los latinos son la mayor potencia de baile y desenfreno es la mayor mentira que se ha dicho nunca.

¿Alguien ha visto a un grupo de indúes veinteañeros bailando la banda sonora de Slumdog Millionarie en una macrofoiesta? Os digo que es uno de los espectáculos más maravillosos que he visto nunca. Bailan como si el alma se les quisiera escapar por todas las extremidades. Tuve la valentía de probar una de sus coreografías. Aguanté estoicamente 30 segundos. Mi primera International Party me dejó huella para siempre.

Una marca en mi brazo, producida por un nórdico de metro ochenta, puesto de todo, que le pareció muy divertido apagar su cigarro en mi antebrazo. ¿Las quemaduras de 3º grado dejan cicatriz?

No contestéis, no quiero saberlo.

Nacho vino y parece que siempre estuvo aquí. El destino le hizo comerse dos huelgas y no pudo volver a España. Lo que iba a ser una visita de cuatro días se ha convertido en unas vacaciones de 11. Pasa por un Erasmus en todas partes. De hecho forma parte de la "hermandad" a la que pertenezo: PANGEA. Es como en las películas, y los miembros llevan una camiseta con el logo y una tacita con café. Se paran a charlar contigo. La diferencia con la televisión es que los miembros no son animadoras rubias ni jugadores de rugby.

Está por ejemplo Buda, un índú muy salao o Alí, un Pakistaní que trabaja conmigo en el periódico. No son cheerleaders, molan más.

Eso me recuerda que no os conté lo del perioódico. Resulta que soy fotógrafa de THE VOICE, una publicación mensual de ámbito local. El otro día tuve que ir a una reunión para conocer a todos los componentes y fue como estar en la ONU. Nos presentamos uno por uno y me dieron ganas de poner en la mesa un cartel con mi nombre y mi país.

En mi azotea cabe más gente de la que pude imaginar. Pasamos dos días viviendo cuatro personas: Nacho, P. y J. Nos lo pasamos tan bien que algunos acabaron durmiendo en un colchón sacado de la basura. También se tuvieron que secar con trapos de cocina después de la ducha, pero eso es otra historia.

Ayer dejó de llover a la hora de comer y salió el sol. Cuando veo el cielo despejado unos minutos aprovecho al máximo porque pienso: "Serly, esta puede puede ser la última oportunidad que tengas para hacer la fotosíntesis en mucho tiempo". Por ello, comimos en mi terraza- que no es una terraza si no el techo de mi vecina de abajo, espero que atribuya el ruido que hago al saltar a un gato obeso.

Tengo una planta que da pimientos. Los jueves hay mercado de flores y como salí tarde de clase ya estaba cerrado (quería adornar mi ventana). Como seguía teniendo el antojo visité una floristería (hay por todas partes) y elegí la planta más rara y barata que tuvieran. La sorpresa fue que al tomar la que me pareció más "especial" el señor florero-me encanta este apelativo- me dijo que era Red Pepper, y que tuviera cuidado, pues es muy picante.

Tengo una úlcera en el estómago. Espero que los pimientos den flores en algún momento de sus vidas. Si no no sé que utilidad darle.

Hay un elefante gigante en la casa de los vecinos. No me he drogado. Debe ser el cumpleaños de algún retoño neerlandés y le han preparado una súper fiesta con un castillo hinchable con forma de paquidermo.

Nacho siempre me dice que no conoce a nadie cuya vida corra tanto peligro como la mía. El caso es que acabé en lo que se supone que era un sitio para mandar dinero, pero en realidad era una tienda árabe llena de negratas gritándome cosas en idiomas desconocidos y pidiéndome que les diera pasta.

¿Cómo llego a este punto? Hay una explicación lógica: tenía que ingresar a mi casero el alquiler de este mes. La cosa acabó en una espantada por mi parte echando a correr en busca de mi Lenin para volver a casa y comer tortilla de patatas.

Leuven tiene muchos secretos. Otro día os cuento alguno.

1 comentario:

  1. las quemaduras de tercer grado dejan dicatriz, en efecto. Pero tranquila que seguro que te duele, en cuyo caso no es de tercer grado =)
    si es pequeña puede no dejar marca

    medico online

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