Vivo a 5 minutos del jardín botánico. Todavía no lo he visitado, pero casi. ¿Cómo se puede visitar algo un poco? Esta noche sus habitantes me comieron viva. Me juré a mí misma comprar un espray anti bichos y no lo hice. En lugar de eso pasé la mañana en colas y colas de gente multicolor para registrarme en la universidad. “Supongo que serán mosquitos”, me dije, pero tengo una picadura del tamaño de una moneda de 10 céntimos en el cuello
“Espero que no hayas sido tú”, digo acobardada mientras observo la araña- o ella me observa a mí- que espera su destino en la ventana. Su tamaño me pone algo nerviosa. No suelo pelearme con algo que pesa más que yo amarillo y negro.
Hoy fue el día para los extranjeros en la facultad. Por fin encontré a las compañeras de España que conocí en Madrid. Me salvaron la vida, andaba ya cabizbaja porque todo el mundo va en grupitos por nacionalidades (supongo que eso acabará con el inicio de las clases) y me sentía un poco Nerd.
La diferencia entre la burocracia de las universidades belgas y la española son las colas. Nadie está enfadado, porque a pesar de poder hacer vida en ellas (incluso hay matrimonios que se han casado en fila) todo el mundo está contento. ¿Por qué? La respuesta es interesante: te amenizan la espera dándote comida, refrescos y café. Pensaba que era algo exclusivo de mi universidad pero resulta que no, que lo hacen hasta en los bancos mientras esperas a hacerte una cuenta.
Hay otro pequeño matiz. En lugar de esperar en una oficina diáfana las gestiones del papele lo haces en un espacio que puede -y debe- ser una catedral del s.XV. Y mientras observas la vidrieras te piden que firmes aquí y allá, y la voz de la funcionaria resuena con eco, eco, eco, y revota en el altar mayor y tú –en este caso yo, con el café regalado enfriándose en la mano, asientes y sonríes.
Un indú que parecía un perroflauta cualquiera me preguntó que si creía en la vida eterna al ver el Ankh que cuelga de mi cuello. Yo afirmé y le dije “y hago reiki”. La verdad ahora lo veo desde fuera y no puedo evitar reírme en alto. “Hola, soy Serly, de España, creo en la vida eterna y hago reiki”. El hombre (tendría ya unos trentaitantos) le pareció algo tan normal que me pidió por favor que le pusiera las manos en la cabeza, y yo en plan: “¿Aquí y ahora? ¿no es un poco pronto? Apenas te conozco…Samsalah (me estoy inventando el nombre porque era muy raro)”.
Mi Orientation Day tuvo una una hora en mi facultad que acabó con dos conclusiones:
Una: Los flamencos fueron los arios de Bélgica en el momento de la invasión alemana en la IIGM. Hitler estaba contentísimo con ellos y su pureza racial .
Dos: Leuven es un Tupperware (sí, y el coloquio hacía esta analogía más evidente poniendo de fondo de pantalla un gran tupperware). Los fines de semana los belgas se van de Lovaina a sus respectivas casas (la mayoría vienen a estudiar) y cuando regresan el lunes vuelven con un tupper lleno de comidita de mamá. Dice el profesor (muy majo y con un inglés asequible) que los viernes la calle que lleva a la estación es una procesión de jóvenes cargados con ropa sucia y tupperwares vacíos. Que bonito.
La araña me sigue mirando desde su tela. Se está preguntando si vendrá o no conmigo esta noche a mi primera fiesta internacional. Si se pone pesada lo hago, ella cuela como estudiante internacional. Es exótica. Creo que voy a coger el palo de las escaleras, voy a atarle un trapo y voy a entablar una lucha a vida a muerte con ella.
Si sobrevivo iré esta noche a probar la cerveza belga (oh dios, que no se me note que me da asco la cerveza o acabaré en un guetto). Si no…recordadme siempre así: mirando los tejados de esta ciudad perdida en el tiempo y atestada de jóvenes.
22/09/10
Oh Serunda, qué arte literario estás sacando en Leuven. Me parto con lo del reiki.
ResponderEliminarEn nada estamos visitando esos palacios, castillos, catedrales, jardines, tejados, bichos, y todo lo que se precie. Avisa por si nos tenemos que llevar un repelente pa mosquitos o algo xD.
Qué desgracia que no te guste la cerveza. Voy a beberme hasta las copas de los árboles, como diría el señor Don Dios Ibarra.
Me alegro de que vaya bien! Muchos besos. Wiiii