Tras tres dias seguidos de primavera reboso endorfinas. Se me escapan por los poros y es una maravilla. Nunca pensé que me iba a influir tantísimo en clima. He sufrido casi un mes de oscuridad y se me pasó por la cabeza pedir a cualquier dios que me diera un rayito de sol.
Entendí el significado de SAD, o como se le llama coloquialmente: "winter depression".
Eh, mirad que cita me voy a marcar en ingles:
"Seasonal affective disorder (SAD), also known as winter depression or winter blues, is a mood disorder in which people who have normal mental health throughout most of the year experience depressive symptoms in the winter."
Con tres días de sol se me ha pasado de golpe la necesidada extrema de dormir más de ocho horas y el cansancio sin razón... BIEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEN
Los carnavales de Aalst fueron una auténtica fiesta. Aunque nos sirvieron para llevarnos un buen mosqueo con nuestra flemish Mithe...
Cantamos por las calles disfrazadas de azul, pero no celeste blues, si no azul cielo bien brillante. Bailamos entre miles de personas disfazadas de galletas príncipe, militares, frutas... Nos zarandearon y coreamos en medio del éxtasis colectivo el universal: lo loló lo lo lololololololó loló lo lo.
Ayer, aprovechando el sol (sí, creo que he dicho sol ya más de cinco veces) fuimos a dar una vuelta nocturna sin quererlo por Leuven. La luz de las estrellas era increible y los canales que reflejaban la luna eran de película -sí, también he dicho luna y estrellas, hoy mi post va dirigido a astros y satélites de todos los colores y sabores-
Con el Sun alumbrándonos (lo pongo en inglés porque me parece excesivo ya volver a repetir el nombre común de nuestro Lorenzo) estuvimos también en una especie de granja escuela de Leuven, con unos lagos preciosos e incluso...una piscina! Por un momento me imaginé en un par de meses chapotenado allí y casi lloro de la felicidad!
De fondo suenan los delinquentes.
¿Qué más se puede pedir?
"Si no quieres acabar en un manicomio, abre tu corazón y abandónate al curso natural de la vida". Tokio Blues, Haruki Murakami
miércoles, 9 de marzo de 2011
domingo, 6 de marzo de 2011
El lago que no existía
No existe un lago entre Sofía y Rila. Para los ojos de la mayoría es sólo un paisaje más en el camino, nadie se fija en él. Sólo pasan a más de 120 kilómetros por hora y ni caen en la cuenta de que en el lado derecho de la carretera, entre los montañas, hay un pedazo del paraíso.
Digo que no existe, porque nadie cae en cuenta de su ubicación y en este mundo de locos si no está en un mapa, tiene nombre, longitud y latitud no es real.
Entonces estamos legitimados a decir que nosotros: José Ignacio Urquijo Sánchez, Beatriz Pérez Reyes, Javier Taeño, Diego Montes, y la que escribe estas líneas, somos sus descubridores y conquistadores. Por lo tanto, para los demás ese lago es nuestro y de nadie más.
Bajamos corriendo por la ladera, probamos sus aguas -que contra todo pronóstico apenas estaban frías- y jugamos con las piedras. El lago, que sabía que éramos probablemente los primeros en caer en su cuenta, nos cambió el clima y dejó de helar, y paramos de tiritar, y aparcamos a un lado dejando nuestros abrigos porque no hacía falta.
Nos despedimos del paisaje y él nos cantó Across the universe:
Nothing's gonna change my world
Sounds of laughter shades of life
are ringing through my open ears
exciting and inviting me
Limitless undying love which
shines around me like a million suns
It calls me on and on across the universe
Unas horas más tarde, entre piedras y más piedras la rueda explotó. Sonó el silencio e hicimos un buen trabajo. Enfatizo en el plural de mis palabras.
Luego, en el monasterio se rompieron y se perdieron las imágenes, pero se crearon nuevas y se unieron otras. No hacían falta palabras.
De Sofía me llevo vuestros calores de Mastika, los ojos vidriosos por el frío, los garitos escondidos en patios, las cervezas de medio litro y caminar a oscuras por calles de novela negra.
De Plovdiv un puñado de niños que tiran bolas de nieve, lolitas con sonrisas de infarto y ganas de aprender, pulseras rojas y blancas con buenos deseos -y algo sobre un arquero, una paloma y sangre derramada-
No os conté la historia que me relataron con mi primera pulsera:
Cuando te las pones llamas a a la primavera. La esperas, y con el primer rayo de sol te las tienes que quitar porque ya han cumplido su cometido. Entonces, vas un bosque y regalas las pulseras a los árboles frutales, anudándolas en sus ramas.
Vosotros no lo sabéis, pero empezasteis mi primavera en Bulgaria.
miércoles, 16 de febrero de 2011
El tiempo
El tiempo no existe. Es el mayor invento de la historia (después de la coca-cola). Los minutos son de mentira, las horas una falacia. ¿Quién puede atreverse a cuantificar cuántos segudos reales sientes cuando estás a punto de caerte de la silla? -eternos- ¿o ese minuto decisivo en el que la profesora busca tu nombre en la lista para decir si aprobaste o no, y tú mientras oyes tu propia respiración, cortando el aire que sobra? -infinito-
Hay una cuesta en Leuven que da fe de este hecho. Me fijo de un tiempo a esta parte, y no sé cómo explicar el fenómeno. Es tan empinada que tengo que bajarme de Lenin y mirar hacia delante. Y de repente, ¡plaf! estoy arriba, subida en la bici de nuevo, de camino a la facultad.
En "tiempo real", supongo que tardo unos siete minutos en subir. Os juro que nunca he sentido esos siete giros completos del segundero. Es algo automático. Empiezo la cuesta y como un teletransporte, ya estoy arriba. "Hooop".
Hay que decir que es la única cuesta de Leuven, y que me la tengo que comer yo. ¿Por qué? Supongo que como diría Zow: "soy Vigara". Eso significa que si en una ciudad diminuta, hay un bache, me lo voy a comer yo sin rechistar y con el pecho fuera. Así con todo. A resignarse y a tirar pa' lante, y el bache pasará rápido, y nunca miraré atrás porque sabré que tendré que pasar por él varias veces en la vida. Y habrá muchos más.
La clave es que la mayoría de la gente no tiene en cuenta el concepto fundamental que juega el "Tiempo" aquí. Si tú sabes controlarlo, te teletransportas al momento en el que todo ha pasado. Aceleras la situación para que acabe antes y eso facilita las cosas.
Lo malo es que hay momentos en los que cuando acabas la cuesta, te encuentras con otra seguida, y otra...y no ves el fin. Pero seguro que lo hay. Si mi vida fuera una cuesta yo viviría en el Himalaya, y no es el caso.
Menuda metáfora tan cutrísima que me he marcado. Pero os juro que la historia de la cuesta es real como la vida misma.
Ya os contaré si mañana, cuando la suba a las 8.30 am, se me pasa rápido.
martes, 1 de febrero de 2011
Y un lugar pequeñín pequeñín para vivir
Recuerdo esa frase de la película de Aladdín. El genio le dice a Al que sólo necesita un pequeño espacio -siempre y cuando sea en libertad- donde poder vivir, cuando se sincera con él y le cuenta que su único sueño es el de ser libre.
Ayer, por primera vez, consideré esta sitio como algo más que una buhardilla en medio de una ciudad de cuento. Estábamos en la parte de arriba, tumbados en el colchón viendo una película. Teníamos la manta por encima y hacíamos comentarios en diferentes idiomas sobre el film.
Acabábamos de despedir a Alain. Su fiesta sorpresa había sido un éxito y nadie se quería marchar. Él y Renu siguen teniendo exámenes, asique nos quedamos Sachin, Marina y yo a vaguear de madrugada. Un día antes, Alain había comentado al hindú: "Oye, no hace falta que te vaya a cenar a casa, vamos a cenar todos aquí juntos", luego añadió "Marina, tú te puedes quedar a dormir en el colchon de sobra que tiene Serly".
Yo miraba de reojo y me empecé a reir :"Gracias honey, pero deja de invitar a gente a mi casa constantemente, que lo suyo es que lo haga yo y no tú". Nos reimos mucho y me sentí muy halagada. Esa sensación tan maravillosa que tienes cuando notas que los que te rodean están agusto contigo, cuando todos están empachados de waffles y chocate en diferentes formas.
Muy bien, muy bien. Un punto para Bélgica.
Ayer, por primera vez, consideré esta sitio como algo más que una buhardilla en medio de una ciudad de cuento. Estábamos en la parte de arriba, tumbados en el colchón viendo una película. Teníamos la manta por encima y hacíamos comentarios en diferentes idiomas sobre el film.
Acabábamos de despedir a Alain. Su fiesta sorpresa había sido un éxito y nadie se quería marchar. Él y Renu siguen teniendo exámenes, asique nos quedamos Sachin, Marina y yo a vaguear de madrugada. Un día antes, Alain había comentado al hindú: "Oye, no hace falta que te vaya a cenar a casa, vamos a cenar todos aquí juntos", luego añadió "Marina, tú te puedes quedar a dormir en el colchon de sobra que tiene Serly".
Yo miraba de reojo y me empecé a reir :"Gracias honey, pero deja de invitar a gente a mi casa constantemente, que lo suyo es que lo haga yo y no tú". Nos reimos mucho y me sentí muy halagada. Esa sensación tan maravillosa que tienes cuando notas que los que te rodean están agusto contigo, cuando todos están empachados de waffles y chocate en diferentes formas.
Muy bien, muy bien. Un punto para Bélgica.
sábado, 22 de enero de 2011
Que venga Ganesha y lo vea
Bueno, bueno, bueno:
Estoy en ese periodo maravilloso de exámenes en el que encuentras interesante todo aquello que no corresponda a lo que tienes que leer obligatoriamente. Desde el bote de champú en portugués hasta biografías de dioses Hindúes. Sí, mi ámbito de lectura es bastante amplio.
Y resulta que sin venir a cuento me vuelven a venir los paquidermos a la cabeza cuando leo Algo le pasa a Susi, un artículo publicado por Jacinto Antón en el País . No sé qué me quieren decir los elefantes, pero tengo que pillarlo rápido antes de que sea tarde y acabe buscando su cementerio.
Por cierto, que es una historia preciosa la de este especie de mausoleo elefantil a dónde van a parar estos gigantes. Según las leyendas africanas Sólo conocen ellos el lugar,y cuando les llega el momento abandonan la manada y van a morir con sus antepasados. El cuento se hizo tan tan famoso que cientos de aventureros en el siglo XIX lo dejaron todo para abandornarse a África en busca del marfil y huesos.
La base real de esta leyenda es igual de impactante. Se encuentran muchas veces esqueletos de elefantes en grupo. Como siempre van en manada si no encuentran con qué saciar su sed en días, mueren todos juntos. He leido que incluso si uno muere primero, los demás se quedan con él, "velándole".
Esto, como todo, se fue pasando de boca en boca y al final alguien imaginó una paraíso de huesos que a mí no me parece nada alentador. Pero eh, para gustos los colores ("pero a nadie le gusta el marrón" -cito a mi amigo Dani-)
Y ya una cosa ha llevado a la otra y resulta que Ganesha, uno de los principales dioses Hindús es el "Patrón" de los estudiantes. A ver empezado por ahí (estaréis pensando) pero...¿entonces cómo os hubiera metido la historia del cementerio de elefantes?
Video, el Rey León y el cementerio de elefantes
Estoy en ese periodo maravilloso de exámenes en el que encuentras interesante todo aquello que no corresponda a lo que tienes que leer obligatoriamente. Desde el bote de champú en portugués hasta biografías de dioses Hindúes. Sí, mi ámbito de lectura es bastante amplio.
Y resulta que sin venir a cuento me vuelven a venir los paquidermos a la cabeza cuando leo Algo le pasa a Susi, un artículo publicado por Jacinto Antón en el País . No sé qué me quieren decir los elefantes, pero tengo que pillarlo rápido antes de que sea tarde y acabe buscando su cementerio.
Por cierto, que es una historia preciosa la de este especie de mausoleo elefantil a dónde van a parar estos gigantes. Según las leyendas africanas Sólo conocen ellos el lugar,y cuando les llega el momento abandonan la manada y van a morir con sus antepasados. El cuento se hizo tan tan famoso que cientos de aventureros en el siglo XIX lo dejaron todo para abandornarse a África en busca del marfil y huesos.
La base real de esta leyenda es igual de impactante. Se encuentran muchas veces esqueletos de elefantes en grupo. Como siempre van en manada si no encuentran con qué saciar su sed en días, mueren todos juntos. He leido que incluso si uno muere primero, los demás se quedan con él, "velándole".
Esto, como todo, se fue pasando de boca en boca y al final alguien imaginó una paraíso de huesos que a mí no me parece nada alentador. Pero eh, para gustos los colores ("pero a nadie le gusta el marrón" -cito a mi amigo Dani-)
Y ya una cosa ha llevado a la otra y resulta que Ganesha, uno de los principales dioses Hindús es el "Patrón" de los estudiantes. A ver empezado por ahí (estaréis pensando) pero...¿entonces cómo os hubiera metido la historia del cementerio de elefantes?
Video, el Rey León y el cementerio de elefantes
lunes, 17 de enero de 2011
Sangre
"I got too much love,running through my veins, going to waste"
Me da angustia la sangre y resulta que soy la modelo perfecta de venas que cualquier médico desearía. Sí, modelo de venas.Tengo la piel blanca y clara, fibra por todas partes y venas y arterias recorriéndome el cuerpo -como todos-.
Las venas son azules y las arterias se ven verdes. Quizá sea al revés pero mi dislexia me impide realizar una afirmación completa. Lo curioso es que si me abres en canal lo verde se vuelve rojo. "Es como cuando pintas en un folio, mezclas rojo con tu piel y sale verde".
No me da repelús, me parece incluso poético la mezcla de fluidos de colores.
Es extraño pero me suele caer bien la gente que se da cuenta de que tengo las venas especialmente marcadas. Son muy pocos, pero ahí están.
Renu me dijo que tenía suerte, pues la vena que me atraviesa la frente es símbolo de inteligencia. Nacho me susurró aquel día en la facultad que las venas de mis sienes hacían juego con el color de mis ojos. Alain pone en práctica si sabe o no todas las venas y arterias de su examen de mañana buscándomelas por el cuerpo. Jose, el otro día en España, se asombró: "joder, ¿pero tú te has dado cuenta cómo tienes las venas de los brazos?".
Supongo que la razón de que se me marquen tanto será lo que canta el tonto de Robbie Williams en su canción. Tenemos vida dentro y hay que gastarla.
Me da angustia la sangre y resulta que soy la modelo perfecta de venas que cualquier médico desearía. Sí, modelo de venas.Tengo la piel blanca y clara, fibra por todas partes y venas y arterias recorriéndome el cuerpo -como todos-.
Las venas son azules y las arterias se ven verdes. Quizá sea al revés pero mi dislexia me impide realizar una afirmación completa. Lo curioso es que si me abres en canal lo verde se vuelve rojo. "Es como cuando pintas en un folio, mezclas rojo con tu piel y sale verde".
No me da repelús, me parece incluso poético la mezcla de fluidos de colores.
Es extraño pero me suele caer bien la gente que se da cuenta de que tengo las venas especialmente marcadas. Son muy pocos, pero ahí están.
Renu me dijo que tenía suerte, pues la vena que me atraviesa la frente es símbolo de inteligencia. Nacho me susurró aquel día en la facultad que las venas de mis sienes hacían juego con el color de mis ojos. Alain pone en práctica si sabe o no todas las venas y arterias de su examen de mañana buscándomelas por el cuerpo. Jose, el otro día en España, se asombró: "joder, ¿pero tú te has dado cuenta cómo tienes las venas de los brazos?".
Supongo que la razón de que se me marquen tanto será lo que canta el tonto de Robbie Williams en su canción. Tenemos vida dentro y hay que gastarla.
El tiempo en Leuven corre distinto. Me gusta estar entretenida, procurando dejarme llevar por lo que surja cada día. He cambiado un poco mi pequeño ático de novela, y he puesto en la planta de arriba un espacio para estar tranquila.
He pensado en obligarme a estar relajada. Es algo que tengo que aprender y estoy creando un espacio adecuado para intentarlo. Bajo la ventana, con una pequeña mesa y el colchón de los invitados. Mis libros, una libretita y la luna tapada por las nubes.
No sé si me saldra, pero ahí está.
El otro día fue la ceremonia en recuerdo de Hamze. Hicimos nuestra propia versión y pusimos una vela con mucha luz para que su alma encontrara el camino al paraíso a donde van los musulmanes. Él también tenía sangre de sobra y se le escapó entre tranvía y andén. Un beso enorme chico del líbano.
He pensado en obligarme a estar relajada. Es algo que tengo que aprender y estoy creando un espacio adecuado para intentarlo. Bajo la ventana, con una pequeña mesa y el colchón de los invitados. Mis libros, una libretita y la luna tapada por las nubes.
No sé si me saldra, pero ahí está.
El otro día fue la ceremonia en recuerdo de Hamze. Hicimos nuestra propia versión y pusimos una vela con mucha luz para que su alma encontrara el camino al paraíso a donde van los musulmanes. Él también tenía sangre de sobra y se le escapó entre tranvía y andén. Un beso enorme chico del líbano.
sábado, 15 de enero de 2011
El gris
Hay colores que evito de manera sistémática. El gris me pone triste, me hace suspirar y me da una angustia dentro que me cuesta respirar.
Volví a Leuven después de pasar un mes en España y sí, la ciudad me recibió con un gris que acongojaba.
Miré al cielo y a los edificios y deseé no desvanacerme sobre las calles abarrotadas de gente, también gris.
Llevaba tanto tiempo en España que se me había olvidado qué coño pinto yo en esta ciudad a más de 1700 kilómetros de ti. Ahora un fastasma de un conocido pulula por el ambiente. Le he visto asomándose la puerta de mi casa. Sé que no es real, porque nunca supo dónde vivía yo.
Un abrazo gigante y azul me devuelve la compostura.
"Me dieron tantas ganas de llorar cuando llegué el otro día y me encontré esto vacío, me angustié tanto,tanto,tanto...", me dice Alain mientras me saca un regalo mal envuelto. Es un cd de música hindú "ideal para hacer reiki", me dice emocionado.
Mithe me da las gracias por la casa y Marina habla muy muy muy rápido.
Hay morados y lilas en el ambiente y respiro algo mejor.
¿Soy yo o ahora las nubes son ligeramente más claras?Azules grisáceas pero azules a fin de cuentas...Mis pimientos se han secado, no os enfadéis. Compraré otros y los cuidaré mejor. No dejaré que la nieve les congele ni que la lluvia les ahogue. Aprenderé.
Volví a Leuven después de pasar un mes en España y sí, la ciudad me recibió con un gris que acongojaba.
Miré al cielo y a los edificios y deseé no desvanacerme sobre las calles abarrotadas de gente, también gris.
Llevaba tanto tiempo en España que se me había olvidado qué coño pinto yo en esta ciudad a más de 1700 kilómetros de ti. Ahora un fastasma de un conocido pulula por el ambiente. Le he visto asomándose la puerta de mi casa. Sé que no es real, porque nunca supo dónde vivía yo.
Un abrazo gigante y azul me devuelve la compostura.
"Me dieron tantas ganas de llorar cuando llegué el otro día y me encontré esto vacío, me angustié tanto,tanto,tanto...", me dice Alain mientras me saca un regalo mal envuelto. Es un cd de música hindú "ideal para hacer reiki", me dice emocionado.
Mithe me da las gracias por la casa y Marina habla muy muy muy rápido.
Hay morados y lilas en el ambiente y respiro algo mejor.
¿Soy yo o ahora las nubes son ligeramente más claras?Azules grisáceas pero azules a fin de cuentas...Mis pimientos se han secado, no os enfadéis. Compraré otros y los cuidaré mejor. No dejaré que la nieve les congele ni que la lluvia les ahogue. Aprenderé.
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