Hay colores que evito de manera sistémática. El gris me pone triste, me hace suspirar y me da una angustia dentro que me cuesta respirar.
Volví a Leuven después de pasar un mes en España y sí, la ciudad me recibió con un gris que acongojaba.
Miré al cielo y a los edificios y deseé no desvanacerme sobre las calles abarrotadas de gente, también gris.
Llevaba tanto tiempo en España que se me había olvidado qué coño pinto yo en esta ciudad a más de 1700 kilómetros de ti. Ahora un fastasma de un conocido pulula por el ambiente. Le he visto asomándose la puerta de mi casa. Sé que no es real, porque nunca supo dónde vivía yo.
Un abrazo gigante y azul me devuelve la compostura.
"Me dieron tantas ganas de llorar cuando llegué el otro día y me encontré esto vacío, me angustié tanto,tanto,tanto...", me dice Alain mientras me saca un regalo mal envuelto. Es un cd de música hindú "ideal para hacer reiki", me dice emocionado.
Mithe me da las gracias por la casa y Marina habla muy muy muy rápido.
Hay morados y lilas en el ambiente y respiro algo mejor.
¿Soy yo o ahora las nubes son ligeramente más claras?Azules grisáceas pero azules a fin de cuentas...Mis pimientos se han secado, no os enfadéis. Compraré otros y los cuidaré mejor. No dejaré que la nieve les congele ni que la lluvia les ahogue. Aprenderé.
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