jueves, 16 de diciembre de 2010

Me costó

Me costó encontraros pero aquí estáis.
Os voy a echar de menos porque me habéis enseñado tanto que se me escapa sin querer por los poros.

=)

Marina, Alain, Sachin, Mithe...

Gracias

Feliz navidad!

martes, 14 de diciembre de 2010

Too much information

Estoy a dos días para acabar mi primera fase de esta experiencia extrasensorial ERASMUS y haciendo balance, la frase que más he repetido en estos tres meses es: "too much information".

Que si Alain a las 10 de la mañana me levanta y me empieza a hablar en inglés a toda leche cuando yo lucho por secarme el pelo. "Too much information honey"
Que si Sachin junta ochomil historias de dioses hindús y me pierdo en el minuto 2,"too much information bhai"
Que si Marina me trae cotilleos frescos, contados a toda prisa sin darse tiempo a respirar, "too much information morena"
Que si mis vecinas me vienen con los problemas de electricidad, de agua, de caseros, de ratones..."ay ay ay, too much information, NEEEEE"

Supongo que eso nunca lo diría Julian Assange (Wikileaks), mi querido héroe de cómic hecho realidad cuando le llegaron los primeros documentos secretos del pentágono.

Me le imagino diciendo a su particular matahari "too much information darling". Luego se hubiera echado su pelo, que antes era blanco, extraño e inquietante, hacia atrás. Acto seguido, hubiera caminado bajo su escondite secreto (calculo que vive tras una cascada en algún lugar recóndidito de Nueva Zelanda). Se sentaría en su silla de cuero sintético y abriría un sobre marrón lacado con cera roja.
De él hubiera sacado mi currículum, con un post-it en la esquina donde se podría distinguir con una letra horrible la palabra "BECARIA".

Noto que a veces me voy del tema y pierdo el hilo de lo que decía al principio.
Supongo que es una sensación sin fundamento.

Maybe is too much information

sábado, 11 de diciembre de 2010

La culpa es de los elefantes

Ellos son responsables de su ignoracia.

Las campanas de fin de año no suenan en Grote Mark. ¿De qué os extrañáis? Ni que fuérais elefantes.

Mientras lucho por no atragantarme con unos traskys Sachin me cuenta que los elefantes viven y mueren sin ser conscientes de lo grandes y poderosos que son. Sus inmensas orejas y la incapacidad de mover el cuello hacia atrás para verse el cuerpo les impiden saber que son los mamíferos más grandes del mundo. "Si fueran conscientes de su poder, ellos serían los reyes de la jungla".

Cuando un elefante ve a otro elefante tiene miedo. Pero no el tipo de miedo de los humanos, no no, es una especie vértigo animal. Ahora entiendo por qué se vuelven dóciles. Su ignorancia les hace vulnerables al hombre, y a cualquier otro ser vivo.

Nos cansamos de bailar y nos fuimos a un bar a eso de las 2.
"Marina, Sachín tiene una historia genial sobre elefantes que te va a encantar. Vamos bhai, cuéntasela, cuéntasela"

"Os juro que la culpa no es mía. Fuéron los paquidermos". Me decía cuando el bar cerró a las 6. No hablé, no era mi turno. Sólo estuve atenta a los golpes de Sachín a la mesa, a Marina sujetándole el brazo, a la incompresión y a la compresión. A eso de que la percepción va antes de la concepción. Al miedo y a las canciones que lo anulan. Al luchar por un objetivo cuando no lo tienes. A los ojos que buscan respuestas que saben que nunca conocerán. A sentir. A llorar juntos porque todo es demasiado grande y hay que buscarle un sentido -o no- .

Las campanas no sonaron porque somos elefantes.
Eso sí, yo tengo suerte porque a mí al menos alguien me lo ha contado, y eso me hace más consciente y menos mamífero gigante gris adorable.

martes, 7 de diciembre de 2010

El sombrerero tiene razón

"- Pero es que a mí no me gusta tratar a gente loca
- Oh, eso no lo puedes evitar. Aquí todos estamos locos. Yo estoy loco. Tú estás loca.
- ¿Cómo sabes que yo estoy loca?
- Tienes que estarlo, o no habrías venido aquí"

jueves, 2 de diciembre de 2010

Lo que enseñan los pájaros y la nieve en los coches

Si dejas de volar durante mucho tiempo, por vaguería o por la comodidad de no hacer nada, las alas se te congelan y cuando intentas volar das tumbos, borracho, hasta caer al suelo de algún tejado cercano a Arthur de Greefstraat 6. Allí siempre habrá algún gato merodeando que aprovechará las circustancias luchando por no resvalarse con tanta nieve, y te cazará. Ñam, ñam.
Curiosa lección. Gracias gaviota. Rest in peace now.

La nieve que se acumula en los coches es mejor el lienzo para declarar tu amor. Esta misma base también se utiliza para dibujar penes. Supongo que es una especie de metáfora de la vida que me recibe cada vez que salgo de casa. ¿Qué tocará mañana en el coche aparcado frente al garaje pene o soneto? Habrá que esperar.

No debí decir nunca que la leche caliente me daba asco. Esa bendita leche que ahora me da la vida a -10 grados. La primera vez que la tomé pensé en no decirlo nunca. Es como cuando comí aquella ensalada que echó por tierra mi teoría del odio a la comida verde. Ojo, mis principios son mis principios.

Le he cogido el gusto a jugarme la vida en bici por la nieve. El truco es no girar nunca. Si vas recta todo el rato la nieve no se mete en la rueda y no derrapas. No hay un camino recto de mi casa a la universidad pero...me sale genial.

Hoy me encontré con un ratoncito en la escalera. Cuando acabé de gritar pude avisar a mis vecinas de lo que sucedía, y cuando ellas dejaron de gritar procedimos a la captura del roedor.
Es muy mono. Después de golpearme la cabeza contra el techo por intentar tranquilizar a Karlien y que me saliera un chichón del tamaño de Alabama conseguimos capturarle. Como no queríamos matarlo le llevamos metido en una vaso a un parque.

Ahora el frío lo matará, no yo. Yo no soy una asesina cualquiera. Que la naturaleza actúe como crea oportuno.

Llevo una semana en la biblioteca de la universidad haciendo trabajos y me ha sentado extrañamente bien. Las bibliotecas tienen esa cualidad de promover ataques de risa contenidos -los mejores-. Da igual el idioma que hables y con quién estés. Siempre que haya una biblioteca y la necesidad de estar callados por norma...ahí estará alguien rojísimo aguantado carcajadas.

La casa de Mithe ardió, Sachin me enseñó teorías interesantes sobre el racionalismo alemán, Hanne ya no nos odia y mis vecinos siguen siendo adorables. Leuven, leuven, leuven.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Vivir


Supongo que esto es algo parecido a vivir. Dormirte en un tren, y que al despertarte, durante unos segundos, no sepas dónde estás. Que tu cabeza haga un recorrido rápido de todas las posibilidades hasta acabar hallando la respuesta. Miro por la ventana y resulta, que contra todo pronóstico, desperté en Polonia.

Marina está recostada sobre la ventana y fuerza llueve silencioso. Acabamos de venir del campo de concentración más grande de la historia: Auschwitz.. No me dio tanta impresión como yo creía. Supongo que la culpa la tendrán todas las pelis de la II Guerra Mundial que he visto.

Krakovia me gusta, y me obligo a buscar las diferencias entre oriente y occidente detrás de los escapares del Zara. La calidad de vida aquí es bastante baja, y todo es extremadamente barato.
Hemos conocido a Alex, un francés que viaja sólo en busca de amigos Polacos que conoció en la vendimia. Con él vamos al barrio judío, y es allí dónde encuentro la verdadera Polonia. Un país bajo la presión constante de Rusia y Alemania, que intenta aferrarse a sus tradiciones desde tiempos inmemoriales, no vaya a ser que les invadan (otra vez).

Todo ha ido mejor desde la visita fugaz que hice a España. Cada vez me gusta más hacer planes extraños y dejar que el día te sorprenda. Estoy hasta arriba de trabajos pero se llevan bien si haces “breaks”. Ahora tengo uno, me voy a ver una pelí que nos trae Sachín. Una de risa, hindú. Habrá que ver cómo es su humor.

Los fines de semana se han convertido en el auténtico descanso. Mis vecinos se van y la casa está vacía. El jueves pasado nos prepararon una cena belga y nos los pasamos genial...nos enseñaron que aquí, a los Pokeros se les llaman “Johnys y Marinas”, nos hizo mucha gracia.
Después salimos por Oude Markt, bar a bar, Stella tras Stella, descubriendo que se saben y cantan todas las canciones en inglés sin inventárselas (no como hacemos nosotros).

Cuando volvimos de madrugada nos comimos la tarta de chocolate que compramos para el postre. Todos tirados en la cama de Alain, mientras le enseñaba a pronunciar la “R” con un boli en la boca.
Me desperté a la mañana siguiente mientras él y Piere aporreaban mi puerta al ritmo se Shakira.
Cuando abrí, en pijama, tenían un zumo de naranja y una caja con helado de espéculos en la mano.

Así da gusto levantarse. Aunque se rían de mi pijama de cerditos.
Leuven empieza a ofrecerme el alma de las personas que la habitan. Sus miedos, sus secretos...esto comienza a ser ya “vivir” con todo lo que eso conlleva. Bien, bien.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Mundos paralelos

Que alguien me explique que hago bailando en Hogwarts. Suena friki, pero esque no le encuentro ningún sentido. Es miércoles y este castillo está llenito de gente que no habla mi idioma. Miro a mi alrededor, es igualito igualito a la escena del baile de Harry Potter. Las vidrieras, las columnas de mármol, la bóveda...y yo no pego nada bailando un vals con Alain. Ah, de acuerdo. Ya me voy centrando. Estoy con Alain y cuento los pasos en alto en tres idiomas diferentes: one two three, un, deux, trois, un, dos, tres.

Es bastante tarde y no paro de sudar. El día anterior estaba en otro país, con otra gente, y lo que es peor: probablemente incluso yo era otra. Madre mía que lío. Pero no debo perderme en los pasos -ahora en dutch: een, twee, drie, een twee, drie...Probemos con el tango, mucho más divertido y sensual. Unos saltitos por allí, otros por acá, ¡cuidado que te piso!. Agárrame fuerte chico políglota que si no no sé cómo continuar.

En este mundo paralelo soy más valiente y menos inteligente. Me cuesta levantarme por las mañanas y no sigo un calendario de tareas. En mis ratos libres hago fotos y escribo para un periódico. Me las apaño en un inglés pésimo que me saca de apuros. Aquí es difícil encontrar a gente que te mire a los ojos cuando hablas. Mis plantas se cuidan solas y empiezo a notar un frío que pone mis manos azules.

La navidad está llegando. Resulta que aquí trae los regalos un tal Nicolás, que encima es español y viene cada año repartir regalitos a los niños belgas el 6 de diciembre. Si se portan mal lles azota con un látigo. La historia dice que este santo español vino hasta aquí para repartir año tras año sus ganancias con los niños. Venía en un caballo blanco con un ayudante, que se llenaba la cara de ceniza al bajar por todas las chimeneas para dejar los presentes (este ayudante es el que trabajaba de verdad, no Nicolás que esperaba pacientemente en el tejado).

No me creí que fuera español hasta que escuché la última parte de la historia. Nosotros somos muy de mirar como hacen el trabajo duro los demás sin participar. ¡Y encima se lleva el Nicolás todo el mérito! Este mundo está loco.

Bueno, el paralelo también.