domingo, 13 de marzo de 2011

Sin título

Estoy luchando para que los colores no se me mezclen en el folio que guarda mis acuarelas. Mirando mi propio reflejo en la ventana oscura, buscando a los gatos -especialmente el blanco con manchas negras- y atendiendo a como la luz poco a poco desparece del cielo.
Compulsivamente, miro el periódico cada cierto tiempo para saber cómo van las cosas en Japón. Me aterroriza pensar que el cielo se ponga naranja de repente, como en mis pesadillas.

Hoy estuve en un bosquecito cerca de Hervelee. Con árboles altos y rotos, descontrolados. Parecía un paisaje pintado por un esquizofrénico. Era caótico y sin sentido. La naturalea suele ser áurea y de dimensiones casi perfectas. Ese bosque parecía más humano que animal. Parecía tener personalidad propia. Gritaba, como queriendo defenderse y avisar de lo que viene.

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